¡Seguimos adelante en Amenuveve!

El orfanato de Amenuveve, en Ghana, sigue adelante. Durante los meses de verano ha  continuado la construcción de este nuevo centro, gracias a una donación de 2.153,10€.

¿En qué hemos invertido este dinero? 

Este centro estará compuesto de 9 casas para los niños más una casa para la estancia de los voluntarios. En estos momentos dos de las casas ya están prácticamente listas gracias a estas acciones:

  1. Enyesado de los techos
  2. Techumbres
  3. Trabajos de electricidad
  4. Enlosado del suelo

Gracias a las donaciones podemos seguir adelante con nuestros trabajos.

Esperamos poder tener listas todas las estancias en el corto plazo para poder trabajar y ayudar a nuevos niños con necesidades.

Merci. Gracias por todo. C’est l’Afrique

Pensándolo fríamente, creo que sí. Lo era. Era una necesidad. Un ansia viva que me corroía por dentro, de siempre. Y llegó el momento de hacerlo. En abril decidí que iba a dedicar tres semanas del verano enteramente a unos niños (no sabía que tan pequeños, confieso). Y ahí empezaron los preparativos: dónde ir, en qué idioma hablar, con quién iba a ir… Y me tiré a la piscina: a Togo, hablando en francés y sola. ¿Qué podía salir mal? Aparte de la segunda dosis de la vacuna de la rabia, claro.

Vuelos, vacunas (ya os he adelantado una de ellas), ropa, recogida de material para los niños, botiquín… y muchas ganas. La verdad es que no hace falta mucho para irte para allá. Ahora lo sé. Cuatro camisetas, tres pantalones y dos pares de zapatillas. Con eso salvas, tranquilamente, tres semanas. Y si te pones tonto te traes unos pantalones y una camiseta sin poner. Nota mental: mejor ropa estampada que se ven menos los manchurrones.

El 26 de julio me fui para allá. Creo que no estaba muy nerviosa. O puede que sí. La verdad es que no lo recuerdo. Llegué a Accra, capital de Ghana, de madrugada. ¡Estaba en África! El coche era de aquella manera, el hostel donde me quedaba era raro, no podía beber agua del grifo y me moría de sed… ¡Y resulta que Accra es Europa comparado con Togo!

Blablacar para ir a Togo, pasar la frontera a Lomé, empezar a hablar en francés… ¡Se me cruzaron los cables! No sabía si entendía, si no entendía… y ahí empezó todo. Eso era África. Lo que había ido a conocer. La experiencia desde cero. Sin contacto con nadie no togolés. La aventura. Esa con la que había soñado tanto tiempo.

A los dos días fui a conocer el orfanato, a mis niños, a esos con los que pasé tan buenos ratos Y otros más complicados.  Ese orfanato que está un poco manga por hombro en el que se pueden hacer taaaantas cosas. Ese lugar en el que aprendí (¿o quizá recordé?) que lo más valioso que tenemos es el tiempo. Que muchas veces solo tenemos que dárselo a los demás para ser felices, ellos y nosotros. Ahí corroboré la frase del jefe de una aldea a unas dos horas de Lomé: ‘Vosotros tenéis la hora, nosotros tenemos el tiempo’. ¡Qué gran verdad!

Cuando fui era escéptica con todo lo que me habían contado de la experiencia, de las emociones. No creía que fuera verdad. Yo era más fría que todos los que habían estado antes. Error de bulto. Las emociones, sentimientos, relaciones, amistades… todo lo que haces allí, es otra realidad. Es la realidad africana. Hace algo más de un mes que volví y sigo pensando en mis niños. Sigo pensando en mi Wanda. Y para hacerlo más llevadero, tengo sus fotos por casa.

Todo es diferente. Tanto que en algún momento sí echaba de menos a alguien no africano para compartir mis experiencias, para saber si mi comprensión era limitada o es que no tenía sentido para un yobo. La cultura, la manera de vivir… no podría enumerar todo. Algo se queda en el tintero, seguro.

Los niños, cómo trabajan en casa, el papel de la mujer, la comida (no solo los ingredientes, desde la preparación hasta el comer, con la mano, a la falta de sobremesa… todo), la higiene, las conversaciones, el viajar en moto sin casco, el hecho de que su movimiento de muñeca sea contrario al nuestro, cómo les aguantan las trenzas y a mí se me caían, cómo no son cariñosos, como no se acarician sino que se aprietan, cómo no dan besos, cómo beben cerveza togolesa de 600ml, cómo comparten la (poca) comida que tienen, cómo les gusta que muevas la nariz (porque ellos no pueden hacerlo), cómo te miran por la calle y cómo te piden matrimonio por ser una blanquita que pasea, cómo te puedes duchar con cubos y estás igual de limpito, cómo puedes lavarte los dientes con agua embotellada en un patio, cómo puedes vivir sin espejo un mes y sobrevivir (las fotos ya dicen cuándo ibas con barro en la cara), cómo el ir con manchas pierde importancia y cómo puedes vivir sin nada y sin necesitar nada.

Siempre he sido un poco cabra. Asilvestrada un poco también. Y allí lo he sido más todavía. Ha sido una de las mejores experiencias de mi vida, si no la mejor. Desde que llegué. Pensar al cabo de tres días que me quedaban tres semanas y que parecía que llevaba dos meses. Conocer a la gente de allí, sus costumbres, sus ideas, sus reflexiones. Abrir la mente y empaparme de todo lo que pudiera. Aprender de las cosas no tan buenas, que también las hay. Conocer a gente maravillosa. Aprender a eliminar tabús. Dejarme sorprender cada día. Ver. Observar. Disfrutar. Compartir. Vivir. Entender. Pensar en cuándo volver. Y querer volver. Merci. Gracias por tanto. C’est l’Afrique.

¡Estrenamos programa! ¿Te gusta la capoeira?

“Bajamos a Ghana con la intención de aportar lo mejor de nosotros mismos, con respeto, humildad y los brazos abiertos, siempre presente que nos queda mucho por aprender y enseñar”

El voluntariado entre Accra y Adidome es un programa especial gestionado principalmente por los jóvenes empoderados por nuestro socio local en Ghana desde el 2011, a través de sus programas deportivos y becas de estudio. Participando, el voluntario/a tendrá un contacto directo con las bases del proyecto, pudiendo comprobar cómo un proyecto de cooperación de acción directa a medio y largo plazo puede cambiar la vida a muchas personas.

El voluntario ocupará su tiempo combinando las actividades educativas por la mañana y el apoyo al empoderamiento juvenil a través del proyecto deportivo de Capoeira.

¿Estás interesado? ¿Te apuntas? Haz clic aquí para tener toda la información.

Foto Adidome

Foto Adidome

 

¿Quieres vivir una experiencia única e irrepetible?

De la mano de Proyectos Solidarios para África (SAPP), cuyos proyectos en África son apoyados por PLANTASUR y KANNABIA, te ofrecemos el poder participar en nuestros programas de viajes solidarios y te aseguramos que no lo querrás olvidar en mucho tiempo.

Ven a Ghana y ayuda a los que lo necesitan al mismo tiempo que vives una de  las mayores experiencias de tu vida.

Y no te pierdas las excursiones que tenemos preparadas para los voluntarios este verano:

Kakum y Cape Coast: el Parque Nacional Kakum  es una reserva natural totalmente cubierta por un bosque tropical. En Cape Cost se encuentra una fortificación que se utilizó como hacinamiento de esclavos africanos antes de su traslado a Europa y a América. 

Accra:  es la mayor ciudad de Ghana y su capital desde 1877. Es a su vez la capital de la región de Gran Accra. Su población es de alrededor de 2.500.000 habitantes y es el centro administrativo y económico del país.

Sus orígenes como ciudad se remontan al siglo XVI cuando los portugueses se asentaron y la convirtieron en punto estratégico para el comercio de esclavos.

Monkey Sanctuary y Cascadas Wli: Fiema es una reserva natural donde habitan cerca de 700 monos, sagrados para los habitantes de la comunidad. Cerca de este santuario están las cascadas Wli, con 60 metros de caídas, las de mayor altitud de África Occidental.

 

 

¡Todavía estás a tiempo de apuntarte, te esperamos!

Voluntariado en orfanato y fútbol, ¿te animas?

El pasado 22 de abril nuestro voluntario Mario Cortegana volvió de su voluntariado en Ghana donde ha estado durante 2 semanas participando en el programa de orfanatos y participando en los entrenamientos del equipo de fútbol local de Aflao.

Si deseas participar en uno de estos programas u en otro, tal y como lo ha hecho Mario, no dudes en contactarnos. Tenemos una diversidad de programas en los que puedes echar una mano y vivir una experiencia única.

Llámanos al 697 999 707 o escríbemos un email a la dirección: info@sappngo.org

 

¿Tienes un plan mejor para el 18 de mayo?

El próximo 18 de mayo a las 19:00 horas, en el Teatro Municipal de Armilla (Granada), la Asociación Armilla Solidaria realizará una Gala Benéfica a favor de Solidarity Africa Practical Projects para colaborar en la construcción del #OrfanatoEscuelaAmenuveve que estamos llevando a cabo en Aflao (Ghana).

Será una maravillosa #Galamusical (Baile y canto), con presencia de  algunas de las #academiasdebaileycanto más reconocidas del panorama musical granadino además de la participación de los alumnos del IES ALBA LONGA. Todo un derroche de talento de artistas infantiles y adultos que nos ayudarán de forma totalmente desinteresada a que demos un empujón muy importante en la construcción de ese gran proyecto.

¿Cómo puedes participar?

#Entradas:

– Donativo: 5€

– Donativo Fila Cero de 3€ a ingresar en:

Cuenta Banco Sabadell: ES55 0081 7401 7300 0128 0634

Paypal: Proyectos Solidarios para África.

#Ventadeentradas en:

– Armilla Solidaria (armillasolidaria@hotmail.com)

– Casa de la Cultura de Armilla

– SAPP (sappngo@gmail.com)

– Teatro Municipal De Armilla (taquilla, 1 hora antes del evento)

– #Donativocuenta Banco Sabadell: ES55 0081 7401 7300 0128 0634 (Cuenta Sabadell).

– #DonativoPaypal: Proyectos Solidarios para África.

Acompañadnos para construir ilusiones 🙂

 

Experiencia de primera mano – Voluntariado en Togo

Eva Grueso ha estado realizando un voluntariado en Togo, en un orfanato, en enero – febrero. Esta es nuestra oportunidad para haceros llegar la opinión de alguien de primera mano. Os dejamos su experiencia.

Es difícil plasmar en unas líneas todo lo que representa una experiencia vital de tal envergadura, breve en el tiempo, un mes, extensa en el corazón.

El viaje a Togo ha sido mi primer contacto con África, en concreto con el Orfanato COR de Sanguera –Lomé-, en el que viven quince niños, tres jovencitas, Tatá, que cocina sencillos platos pero con enormes cantidades de nutrientes para los peques, y la Hermana Jocelyne, la artífice de esta aventura que supone dar un futuro a quien la vida parece que se lo negaba, firme en sus decisiones, bondadosa en sus actitudes, una gran persona e infatigable trabajadora.

La vida en el Orfanato comienza temprano, en torno a las 5 h. de la mañana, con una energía y una vitalidad colosal, es necesario preparar a los más pequeños (nueve), antes de que las tres mayores se marchen al Colegio, sobre las 06:30 h., teniendo por delante una hora y media de camino a pie. Es indudable que la apertura mental es imprescindible en una expedición como la presente y ello comienza desde el concepto mismo de Orfanato, no se trata de un centro de acogida de niños huérfanos en su mayoría, aunque es cierto que algunos perdieron a sus madres en el momento del parto, es más bien una casa en la que son cobijados los menores cuyas familias tienen dificultades para mantenerlos, generalmente no cuentan con un sustento económico para alimentarles y darles una educación, lo cual reciben en el Orfelinato, pero algunos de sus progenitores mantienen el contacto con sus hijos, y todos conocen sus historias personales, el primer tropiezo al que estos peques han de hacer frente.

En COR la vida es alegre, pues la música es una constante, con un ritmo que sólo ellos llevan en la sangre, difícil igualarse, aunque lo intentamos con nuestras tardes de bailes de los viernes. La mañana se desarrolla rigurosa en sus horarios, pues los niños acuden a clase en el mismo centro, tres aulas, con diferentes niveles, que reciben también a otros menores de la zona.

Es cierto que durante la primera semana es inevitable adaptarse y superar algunos bretes, nada singular, pero necesario. Desde acomodarse a la temperatura, sobre todo si viajas como yo, en el mes de enero, y sales de Madrid con un tiempo seco de tres grados bajo cero y llegas a Lomé con 32 grados y una humedad  del 70 %, el cuerpo necesita unos días para aclimatarse. Todo ello se une a la obtención del visado (sencillo en el aeropuerto, pero un trámite a realizar) y su posterior renovación, beber agua en bolsas de plástico, carecer de lavabo, ducharse con un barreño, dormir con mosquitera, comer con las manos y acostumbrarse a una dieta rica en productos agrícolas desconocidos , a base de harinas de distintos cereales condimentadas con sabores picantes aunque, en el orfanato, en este sentido, como en todos, me cuidaron extraordinariamente bien y trataron de ir introduciendo los alimentos paulatinamente, para no tener problemas estomacales, incluso cocinando con agua envasada, lo cual hizo que, afortunadamente, no pueda relatar ninguna desagradable experiencia de diarreas.

El idioma, tampoco exento de dificultades pues, el francés es la lengua oficial, es cierto, pero no es menos obvio que está tremendamente adaptado por la población togolesa y ni muchas palabras ni, por supuesto, la pronunciación, en modo alguno se asemejan a las adquiridas en Francia, para cuyos nativos, incluso, entraña ciertos obstáculos. A ello, además, es preciso añadir que la lengua hablada por la mayoría de la población de esa zona es el ewé con lo que, la comunicación, en ocasiones, no es tan sencilla como podríamos imaginar, sin ir más lejos, la cocinera del orfanato sólo hablaba ewé por lo que debíamos acudir a los signos para tratar de entendernos en el día a día, pero con voluntad todo es posible.

Esta dificultad se hace patente en el momento de hacer los deberes con los pequeños, ya que la enseñanza oficial es en francés, y los libros de texto están editados en esa lengua, pero sus conocimientos del idioma, en ocasiones bastante deficientes, añaden dificultades comprensivas a los ya habituales problemas de los ejercicios en sí. Quizás será por ello que el tiempo dedicado a realizar las tareas escolares ha sido de los más gratificantes, arduo, pero con resultados positivos en muy corto espacio de tiempo, los avances en matemáticas se mostraban día a día.

Pero, sin lugar a dudas, lo mejor de este viaje ha sido su gente, encantadora, sociable, próxima, acogedora, cercana, mucha de ella conocedora de algunas palabras en español, lo cual sorprende inicialmente y se agradece el esfuerzo en reiterarlas pero, además, muchos de ellos son conocedores de las noticias acontecidas en nuestro país y no sólo es posible mantener conversaciones con férreos seguidores del Real Madrid o del Barcelona, indistintamente, sino que la incredulidad ante el proceso separatista de Cataluña es también fruto de las más diversas cuestiones ¡sorprendente!, máxime si pensamos que la mayoría de nosotros no sabríamos localizar Togo en un mapa.

Y esa alegría y aceptación, unido a un tremendo respeto, se traslada también a la religión, siempre presente en la vida de los togoleses, quienes conviven con diversos credos y las diferentes comunidades dentro de ellos, las cuales realizan una labor inmensa sin la que una parte importante de la población no podría subsistir. Y ese júbilo habitual se evidencia, igualmente, en la realización de los oficios católicos, los que yo he tenido oportunidad de compartir, repletos de alegría, no sólo al lucir los coloridos de sus mejores vestidos para la ocasión, a juego con sus tocados, sino por el entusiasmo de sus gentes, sus cánticos y sus bailes.

Todo ello no impide sentir la desigualdad del color de la piel, en modo alguno negativa, pero sí diferente y ser nombrada como “la blanca” no es ningún agravio, ninguna ofensa, es sólo una cualidad, una evidencia y como tal ha de tomarse.

Eso sí, la convivencia con la naturaleza es en Sanguera una realidad por lo que también es necesario acostumbrarse cuanto antes a la presencia de lagartos vistosos o arañas intrépidas. Pero, igualmente, es muy interesante adquirir ciertos conocimientos sobre las características de árboles autóctonos o largamente cultivados ahí. Gran experiencia fue conocer las propiedades del noní y llegar a hacer té después de lavar sus hojas, dejarlas secar, tostarlas y triturarlas; o hacer polvo de baobab, con multitud de cualidades estimulantes de las defensas, por su gran contenido en vitamina C, además de fibra; o aceite rojo de palma, sin refinar, sin aditivos ni conservantes, todo ello 100% natural, pues, en gran medida, la riqueza togolesa radica fundamentalmente en los productos de la tierra, además de aportar ciertos ingresos para el orfelinato, 

 acometida en la que también participan todos sus integrantes.

Un gran contraste es el que se produce entre la alegría de los niños que viven en el hospicio, combinada con una tremenda vitalidad, y la cantidad de tareas que han de realizar en él para que todo funcione, pues el centro es auto gestionado entre sus miembros. Pero no sólo estos pequeños realizan quehaceres desechados en la cultura europea para los menores, en Togo los niños tienen asignadas muchas labores, tanto en el hogar como en el campo, cuestiones que, en ocasiones, les impiden poder acudir a la escuela.

 

Pero esta experiencia vital me ha dado también la posibilidad de contribuir en un proyecto con iniciativas para tratar de escolarizar a niños que no hacen prácticamente nada, vagan por la calle o desarrollan tareas en el campo, con un futuro incierto, sobre todo para las niñas que, por unas pocas monedas, se ofrecen sexualmente a cambio de algo de comida para su familia. Poder seguir aportando tras mi regreso es algo que motiva para un nuevo viaje.

 

Una experiencia inolvidable, un mes, un suspiro en la vida.

Eva Grueso

¿Ayudamos a Belinda en su sueño?

En la Universal Wonderful Street Academy seguimos trabajando, gracias a todos vosotros. En esta ocasión queríamos enseñaros algo más de lo que hacemos con vuestras donaciones.

Como sabéis, tenemos una labor global con nuestros chicos: desde la parte más humana con oraciones del desayuno a la formación educativa gracias vuestras donaciones de libros, además de ofrecerles alimentos para que puedan seguir creciendo.

Pero no hacemos solo eso: también tratamos de hacer realidad sus sueños. Por ello, en marzo, a Belinda, que quiere ser secretaria, le hemos regalado un portátil para que pueda ir aprendiendo y mejorando en sus tareas.

Si no fuera por todos vosotros, esto no sería posible.

¿Quieres venir a Uganda? Uníos varios amigos, ¡es vuestra oportunidad!

El programa de enseñanza en Uganda ofrece una extraordinaria oportunidad de trabajar en escuelas de primaria en las localidades de Kasana, Kalagala, Lwabikere, Keyunga, Kitenga (Distrito de Masaka). Este programa permite a los voluntarios tener un contacto directo con los niños de edades entre 3 y 17 años y de esta manera crear un gran impacto positivo en sus vidas.

El complejo escolar está en fase de desarrollo. Hay clases ya acabadas pero hay otras en fase de construcción. Mientras se acaban estas aulas los niños tomas sus clases en aulas temporales hasta que se terminen de construir todas las necesarias para completar el ciclo de primaria.

Las asignaturas, materiales y horarios para las clases se prepararán junto a la dirección de la escuela. Entre las asignaturas están inglés, matemáticas, ciencias; también existe la posibilidad de participar en actividades deportivas bajo la supervisión de los profesores nativos.

Este programa es muy interesante con muchas actividades divertidas junto a los niños de Uganda. Cumple tu sueño de estar en África algún día y cambiar la vida de aquellos que lo necesitan. Ahora 

tienes la oportunidad no solo de crear un cambio en la vida de los niños sino también de conocer de primera mano la realidad y cultura de Uganda, conocer sus

lenguas, vivir con ellos. Este es un programa de gran impacto para sus vidas. Conocerás de primera mano el proyecto en su totalidad, en qué fase se haya y qué necesidades más acuciantes necesitan ser cubiertas.

 

 

La localización del proyecto es muy segura y la comunidad te dará la bienvenida con los brazos abiertos.

Este programa se desarrolla en las ciudades de Kasana, Kalagala, Lwabikere, Keyunga, Kitenga (Distrito de Masaka). Los voluntarios siempre trabajarán junto a personal nativo que les servirán de guías y de asesores sobre las actividades a desarrollar. Este personal es realmente agradable y deseoso de conocer gente extranjera. Una vez en las escuelas serás introducido a los métodos de enseñanza.

Los voluntarios se hospedan en un hotel de Masaka y son llevados cada mañana a la escuela por el personal en terreno en una furgoneta para los voluntarios. La distancia entre el hotel y la escuela es de unos 20 minutos en furgoneta.

Los horarios de la escuela son de 08:30 am hasta 13:00 pm. A las 13:00 pm se descansa para tomar el almuerzo y luego se continúa con actividades hasta las 16:00 pm.

Si estás interesado en estos programas envíanos un e-mail a info@sappngo.org.

  • Programa solo válido para grupos entre 3 y 7 voluntarios

¡Nuevo mobiliario en Uganda! :)

Gracias a las donaciones a través de nuestro programa en la plataforma Teaming, estos niños pueden disponer de materiales y mobiliario escolar para que tengan acceso a una educación de calidad.

Esta navidad donamos lo recaudado a través de esta herramienta de Teaming en el año 2017 y este es el resultado. Queremos dar las gracias a todos los donantes y animamos a más gente a participar de este programa. Recordad, tan solo 1 € al mes, si somos muchos donantes, hace que estos niños puedan soñar con un futuro esperanzador.

Queremos ser muchos más. ¡Ayudadnos a seguir haciéndoles soñar!

Aquí puedes ver toda la información para ayudarles